El síndrome Griezmann
Comentando con algunos compañeros de sector, hablábamos de algo que nos ha pasado a varios recientemente, tanto en perfiles directivos como junior. Es una práctica cada vez más extendida: el ghosting. Probablemente muchos de vosotros sepáis a qué nos referimos.
Hoy hablamos de esos candidatos fantasma que abandonan un proceso sin dar ningún tipo de explicación. No contestan al teléfono, e-mails o te llaman para intentar quedar bien con unas explicaciones poco serias o fuera de toda razón.
Como profesionales involucrados en encontrar un entorno beneficioso tanto para la empresa como para el candidato, cuando esto sucede, nos quedamos con una abrumadora sensación de engaño y falta de profesionalidad. También expresan algunos candidatos que hay empresas o consultoras que desaparecen misteriosamente a lo largo del proceso. Lo cierto es que nosotros intentamos buscar cercanía y realidad con ambas partes con el fin de que la comunicación sea fluida. Por eso, estos comportamientos nos sorprenden tanto.
Sea como fuere, ¿es la manera adecuada de afrontar este tipo de situaciones? ¿Pensarán estos candidatos en el trabajo y en la dedicación de aquellos que han invertido mucho tiempo en acompañarlos, aconsejarlos y ayudarlos durante todo el proyecto? ¿Consideran el impacto reputacional?
En ocasiones, nos encontramos con personas que actúan de manera impulsiva, sin reflexionar sobre las consecuencias de sus actos y otras veces, el candidato puede estar jugando a dos bandas, utilizando el proceso para mejorar su retribución o posición dentro de su organización. También están los candidatos que practican “shopping” y que realmente no se plantean un cambio, pero utilizan el proceso para lograr una validación personal y, finalmente, la marcha atrás puede ser resultado de miedo al salto al vacío.
Desde nuestro punto de vista, estos comportamientos reflejan la poca consideración por los profesionales que están del otro lado de la moneda, además de mostrar poca visión sobre el impacto reputacional que puede tener en su entorno (consultora, empresa, sector…).
Buscando el símil futbolístico, nos viene a la cabeza el polémico fichaje que sacudió el mundo del fútbol hace unos meses. Antoine Griezmann, desde el Atlético de Madrid, deseaba jugar en el FC Barcelona, del mismo modo que el conjunto azulgrana quería contar con él en el inicio de la nueva temporada. Pero esta negociación, al ser furtiva, dejó en mal lugar al jugador cuando salió a la luz. ¿Qué impacto reputacional sufrió Griezmann? ¿Lo percibe el público igual que antes de estos eventos? ¿En el futuro, confiarán en él cuando esté negociando de nuevo?
Afortunadamente, estas situaciones no suelen ocurrir a menudo, aunque cuando suceden dejan mal sabor. ¿Te has encontrado con este tipo de escenarios? ¿Consideras que se puede recuperar la reputación después de un comportamiento como este?
Nuestra recomendación es la misma para todos los involucrados, - candidatos y consultores, RRHH – actúa con amabilidad y educación, y recuerda que al que tienes “enfrente” es un profesional al que debes tratar con respeto. Respeto por su tiempo, trabajo e implicación.
En una próxima entrada de nuestro blog, hablaremos desde la perspectiva contraria – El candidato que no volvió a tener noticias…ni las espera.